LA DESPEDIDA

Por mucho que lo haya titulado despedida, esto para mí no es un hecho como tal, ya que, de una familia una jamás se llega a despedir ni desprender del todo. Evidentemente, a las personas que he tenido la oportunidad de conocer en Ita, no me une un vínculo de sangre pero todo las experiencias y vivencias que he podido compartir con ellas son únicas e irrepetibles y por tanto jamás me olvidaré de ni un solo nombre de todas aquellas con las que he convivido a lo largo de estos catorce meses.

Despojarme de todo aquello que me ha ayudado tanto es complicado y no voy a negar que me genere un sentimiento de nostalgia enorme. Hablando claro y pronto, voy a echar mucho de menos todo esto, ha sido mucho tiempo viviendo en este lugar, mis compañeros, el equipo, mi habitación, mis enfermeras ( Cris y Maite) , el personal de planta y sobre todo Nuria; mi terapeuta. (Ojala supiese cuánto la admiro y cuánto la quiero). Todas estas personas han hecho lo imposible por sacarme adelante, porque sinceramente, yo me consideraba un caso perdido; entré muy enfermita y sin ganas de recuperarme. Y no es que hayan puesto su granito de arena, es que han puesto la playa entera para sacarme a flote.

 

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El proceso ha sido difícil, tarde muchos meses en hablar, pero con esto me refiero a que tarde en hablar con palabras, porque yo hablaba mediante síntoma. Durante siete u ocho meses estuve haciendo trastadas y síntoma a mansalva. Era la enfermedad con patas y personificada. Es muy triste, pero básicamente llevaba un cartel en la frente que decía, ANOREXÍA VEN A MÍ. Pero no todo puedo calificarlo como malo, porque estoy muy orgullosa de todo lo que he conseguido. Jamás pensé que llegaría a estar tan bien como estoy ahora. He aprendido a expresar lo que me ocurre. Y debo decir que el que menos calla res el que menos carga, REAL. Bien es cierto, que yo llevo enferma desde los 13 años y no podía pretender curarme en 4 meses que era mi pretensión inicial. Gracias papá, mamá y Nuria por no permitir que me fuese en aquel arrebato camicace que me dio en el mes de Marzo.

He aprendido que complacer a todo el mundo es traicionarme a mí y que lo más importante para mi recuperación total es ser yo misma y presentarme tal cual, sin filtros. La realidad es la que es, y no debo maquilarla para mostrar algo que no soy.

Me sigue dando miedo lo desconocido, y los cambios pero debo reconocer que ya me atrevo a hacer más cosas por mi misma y me siento mucho más capaz de responsabilizarme de mí misma y de mi vida.

Mi paso por aquí se resume en siete letras G R A C I A S, gracias por haberme salvado la vida y haberme demostrado que merece la pena vivir.

 

 

 

https://www.youtube.com/watch?v=pxlcMlnFapA

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