CREE EN TI MISMO

Cuántas veces hemos hablado de salud en este blog? Hoy vamos a hablar de una variante que no se comenta muy a menudo sobre este tema… fe. La fe en uno mismo, en creer que puedes llegar a algo en la vida, en tener metas y planes de futuro, sueños que puedes llegar a alcanzar.

Nos esforzamos demasiado en llevar un cuerpo saludable, cuando el estado mental influye en el bienestar de una persona de una forma exponencial.

Como hemos dicho al principio, una vida sana, empieza cuando llevas una alimentación adecuada y te quieres a ti mismo… todo extremo es malo. No te obsesiones con llevar una dieta equilibrada, machacándote a ti mismo y olvidándote de tu valor como persona. No te fijes en tu valor como persona y en tus caprichos, olvidándote de tu salud física…

 

“Un día más, me suena el despertador a las siete de la mañana, y como siempre, mis ojos no tienen ni fuerzas para abrirse. ¿Para qué voy a levantarme? ¿Qué me va a ofrecer el día de distinto? ¿Más vale hoy que mañana? Qué tontería… ayer no valió la pena, hoy no va a ser diferente, y ojalá nunca llegue un mañana.

Bajo a desayunar sin ganas de nada, pensando en que excusa voy a ponerle hoy a mi madre para no ir a clase… No pienso perder el tiempo esforzándome para llegar a algo que nunca voy a alcanzar. No voy a poder acabar bachillerato, ni entrar en la uni, ni me cogerán en ningún trabajo… en cuanto acabo de desayunar vuelvo a la cama, estoy agotada. Me despierta el ruido del Whatsapp de mi mejor amiga… que pesada, últimamente no para de insistirme para vernos, ¿algún día entenderá que prefiero estar sola en casa? Parece que nadie entienda que no quiera salir de casa, que no me apetezca ver a nadie, ni explicar lo que siento o pienso… 

Ni de coña voy a bajar a comer, últimamente he estado ganando peso por la vida tan sedentaria que llevo; pero si estoy más gorda sin comer nada, tendré que esforzarme más… porque empiezo a dar asco… así de gorda es normal que nadie me quiera.

Así que, sin más dilación, este ha sido mi día… Como te he dicho, no me esperaba nada bueno ni nuevo… vuelvo a la cama, en mi rutina… espero que mañana no me despierte el despertador, para volver a sufrir.”

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“Un día más, me suena el despertador a las siete de la mañana, y como siempre, me despierto de un salto de la cama. Hoy a primera hora tengo mates, mi asignatura favorita, así que no quiero llegar tarde.

Bajo a desayunar, y por el camino me encuentro a mi madre, a la que saludo con un beso y un buen achuchón… ayer no la vi en todo el día, ya tenía ganas de darle mi súper abrazo. Me ha preparado huevos con bacón para empezar con fuerzas el día, es más mona…

Llego a clase y me encuentro con mi mejor amiga… vaya fiestorro el de ayer! Me empieza a enseñar todas las fotos que nos hicimos, y nos echamos unas risas. Con tanta broma, llego tarde a mates, así que empiezo a correr por los pasillos… voy algo perdidilla, así que tengo que resolver un par de dudas para el examen, que como baje un poco la media, no entraré a la carrera; pero siempre me pasa lo mismo el día antes de la prueba, son los nervios… me lo acabaré sacando bien.

Después de clase me voy a comer con mis amigos a nuestro restaurante de siempre… nos hacen unos descuentos increíbles y comemos como reyes… por algo es nuestro favorito.

Al acabar el día, me vuelvo a la cama. ¿Qué sorpresas me esperarán el día de mañana? ¿Aprobaré mi examen de mates? Que ganas de empezar YA a trabajar y la vida universitaria…”

 

Puede sonar muy brusco, pero estos eran mis pensamientos, mis días, antes de ingresar. No tenía ganas de salir de casa, no quería ver ni hacer nada, no podía pensar en un mañana… no aguantaba esta vida, solo quería que acabara.

Como cambian las cosas cuando crees en ti mismo. Un día perfecto empieza cuando te despiertas motivado y te vas a dormir creyendo que vas a llegar a tus aspiraciones… como cambia tu vida cuando empiezas a decirte cosas buenas, a fijar metas y objetivos, a tener ilusión por un mañana. Cuando empiezas a quererte. Cuanto te sientes querido, y que mereces la pena. Cuando eres capaz de hacerte una autocritica de manera constructiva, y no destructiva. Cuando puedes expresar como te sientes, lo que piensas o lo que haces sin miedo al que dirán. Puedes reír, llorar y gritar… sentir. Ser quien quieras ser. Diviértete, disfruta…. Ponle actitud a la vida.

 

Por fin puedo decir que vivo…  ¿Te quedas ahí parado o te vienes a comernos el mundo?

 

Porta – Vacío

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