QUIERO SER LIBRE

Si nos ponemos a hablar sobre el título de este post nos vienen a la cabeza muchas cosas, sin embargo, esta vez no nos vamos a centrar en las cadenas que nos atan a la enfermedad, queremos centrarnos en las cadenas que nos ataron durante muchos años y que ahora, algunas hemos cortado.

No nos damos cuenta que las cosas con las que contamos y nos encontramos ahora, antes no existían para nosotras… ¿Sabías que hasta 1910 la mujer no pudo acceder a la universidad en igualdad de condiciones que el hombre, y aun así, debían pedir permiso a la Instrucción pública, donde TODOS los profesores tenían que firmar la matricula? Las mujeres solo podían acceder si conseguían recoger todas las firmas y si se comprometían a guardar el orden en la sala… Hasta 1931 no pudimos votar… No tenían en cuenta ni nuestra opinión ni vocación… y, como estos ejemplos, podríamos explicarte muchísimos mas…

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Pero no nos vamos a centrar en el pasado… queríamos haceros ver que esta lucha por la igualdad no ha acabado. Si las mujeres del 1900 no hubieran luchado por lo que les parecía imposible, no habríamos llegado hasta donde estamos ahora.

Una vez más, te vamos a explicar una historia… y no, no es inventada. Es una experiencia personal de una de nosotras, así que lee paciente y detenidamente.

Las sirenas llenaban el silencio de la noche. Estaba en el coche con mi padre, cuando vi a un montón de camiones de bomberos pasar a nuestro alrededor… la ilusión se apoderaba de mi… así que decidimos perseguirlos para ver que estaba pasando. Una fabrica ardia, el humo se apoderaba del paisaje… y vi por primera vez a los bomberos en acción. Desde ese día, he soñado con llegar a ser uno de ellos… UNA de ellos.

A medida que iba creciendo, la ilusión por llegar a mi meta no desaparecía. Era ver otro camión y necesitar ver qué pasaba, hablar con ellos, subir a su camión, que me explicaran sus experiencias… Mi sueño era salvar vidas.

Pero el mensaje que recibía era que no querrían cogerme nunca y esto, solo por ser mujer. A raíz de todos estos cambios que hemos vivido a lo largo del tiempo, me doy cuenta, o quiero pensar, que no debo de dejar de luchar por mi sueño. Pero no solo por los derechos de la mujer, sino también por los derechos de los hombres.

 

Todos tenemos el mismo valor como personas. Todos podemos llegar a ser lo que queramos ser. Todas las opiniones valen la pena y merecen ser escuchadas… así que tomemos la lucha de los años anteriores y empecemos a tomar las riendas de nuestro futuro.

 

Por esto, por mi y por nosotras, ARMATE y AMATE CON FUERZA.

 

Alaska y Dinarama – Ni tú ni nadie

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